miércoles, 10 de noviembre de 2010

La fundación de una misión franciscana: La Divina Pastora, Rioverde, S.L.P.

Dentro de la cuenca del río Verde, se extiende un amplio valle que llega hasta los municipios de Villa Juárez y Cerritos y que es conocido comúnmente como El Llano, en donde predominan tierras salobres, que poco sirven para la agricultura; y escasas fuentes de agua potable.

Figura 1. El Llano, al norte del municipio de Rioverde, S.L.P.

En esa zona se fundó la misión de la Divina Pastora de las Piedra Negras a mediados del siglo XVIII, más de un siglo después del establecimiento de las otras misiones que conformaron la Custodia del Río Verde; siendo la última en conformarse. Desde su fundación, la Divina Pastora se erigió como un puesto clave en la frontera con la Gran Chichimeca, que tenía como objetivo resguardar a los indígenas que habían sido bautizados y pacificar a los grupos nómadas que hostilizaban la demarcación.[1]
Los datos de su fundación son un poco confusos, pues hay distintas versiones sobre sus fundadores y la fecha en que se formó. Se dice, por ejemplo, que fue en 1744 por Fray Francisco Marín, y otra versión apunta que fue en 1751 por Fray Santiago Cisneros. Con base en la información documental se puede deducir que su fundación ocurrió entre 1753 y 1756 y estuvo a cargo del Coronel José de Escandón y el capitán Francisco de Mora con el propósito de congregar y convertir a la religión católica a los indígenas pames que habitaban en esta parte de la cuenca del río Verde[2].

Figura 2. Parroquia de la Divina Pastora.

Para entonces, ya se había establecido la hacienda de Angostura, cuyo dueño era don Fernando García, y dentro de sus tierras había unos terrenos en los que vivían cerca de cien familias de indios congregados. En un momento se pensó repartir a otras misiones a esa población, pero se optó por adquirir esas propiedades y formar una nueva misión[3]. Para esto, don Francisco de Mora decidió comprar la hacienda y otorgar después la tierra para la fundación de la congregación. Lo anterior se llevó a cabo y abasteció a los indígenas de maíz para su manutención, y algunos bueyes y aperos de labranza para hacer producir las tierras. También aportó dinero para la construcción de la capilla con sus respectivos accesorios.[4] Con esto, se logró establecer la misión de la Divina Pastora, que pertenecería a la Custodia del Río Verde y al Obispado de Michoacán.
En 1757 se ordenó medir y amojonar la demarcación para que quedara debidamente delimitada y evitar problemas de tierras posteriormente.
…desde la puerta de la capilla midieron a los cuatro vientos cincuenta cordeles de a cincuenta varas, los que por oriente y norte lindaron con tierras del capitán Mora, por el poniente con tierras de don Miguel de Zepeda, y por el sur con la hacienda de Mojarrillas, perteneciente a don Silvestre Hernández. En cada uno de los puntos terminales se puso la correspondiente mojonera, y en seguida se formó el cuadro, sin la más leve contradicción, antes con regocijo de los congregantes.[5]

Pero los conflictos no pudieron evitarse y comenzó una disputa de terrenos entre el ahora dueño de la hacienda de Angostura, don Francisco de Mora, y los habitantes del pueblo de Pastora. Cabe mencionar que el hacendado había sido designado para proteger a los indígenas y asegurar su bienestar. Casos como este no fueron hechos aislados, sino que fue uno de los problemas que aquejaron los pueblos de indios con los terratenientes. Algo similar ocurrió con los habitantes del pueblo de Santa Catarina Mártir del Rioverde y el hacendado Luis Cárdenas.
En el caso de Pastora, su gobernador Pedro Vázquez se quejó ente el Ayuntamiento de la ciudad de Tlaxcala de que el señor Francisco de Mora se había apropiado de las tierras del pueblo, asegurando que pertenecían a su hacienda. Después de esto, despojó a los indios de sus hogares y mandó destruir las casas y la iglesia, mientras que a él lo había hecho prisionero y ordenó enviarlo a la cárcel de San Luis Potosí[6].
En ese tiempo, se enteró que Francisco de Mora había terminado por adueñarse de las propiedades, y a los indios los reubicó en tierras “inservibles y salitrosas en donde no tienen los miserables naturales ningún alivio, pues es tierra infructífera…”[7], obligándolos también a laborar en su hacienda.
Su gobernador logró escapar y se refugió en las serranías por un tiempo. Después viajó a Tlaxcala donde presentó la queja. La noticia llegó hasta el virrey, quien promulgó un decretó que exigía la restitución de los sembradíos que fueron despojados a los indios y su retorno al lugar donde se habían congregado originalmente, pero no se tiene noticia de que se haya hecho efectiva la orden. 
Mientras tanto, poco a poco se fueron estableciendo las viviendas y el pueblo fue adquiriendo su forma habitual a medida que crecía la población, compuesta en su mayoría por indígenas y tan sólo un español. El número de habitantes fue creciendo considerablemente de tal forma que en 1764, en tan sólo diez años, ya sumaban trescientas veintiocho familias que hacían un total de mil setecientas sesenta y seis personas[8]. Esto adquiere mayor importancia si se considera que un par de años atrás, entre 1762 y 1763, aparecieron una serie de epidemias, como la viruela y el matlazahuatl, que redujeron la población en grandes proporciones[9].
            El desarrollo del pueblo durante las siguientes etapas de la historia mexicana sigue siendo una interrogante. De esto solo existen algunas noticias dispersas, pero resultan insuficientes para conocer y describir procesos tan amplios como la Independencia, la República Restaurada, el Porfiriato o la Revolución  y su impacto a nivel local.
Algunos datos indican que la Villa de Pastora se constituyó como un centro comercial muy importante, sobre todo durante las fiestas religiosas y que durante la Revolución Mexicana se perdió la tranquilidad que habían disfrutado sus habitantes por mucho tiempo. Que por esa misma situación el pueblo se fue quedando sin gente al ser saqueado por hermanos Cedillo y que, finalmente, se redujo a Delegación y terminó formando parte del municipio de Rioverde durante el gobierno de Gonzalo N. Santos.

Figura 3. Otra perspectiva de la parroquia de la Divina Pastora.




[1] López R., Eduardo. La evangelización de una zona marginada en la Nueva España. Custodia Franciscana del Río Verde. Siglo XVII. Pontificia Universitas Gregoriana, 1997, p. 153.
[2] Velásquez, Primo F. Historia de San Luis Potosí. México, Colegio de San Luis/Universidad Autónoma de San Luis Potosí, 2004, Tomo II, p. 236. 
[3] Verástegui, Eugenio.La Misión de la Divina Pastora de las Piedras Negras. s.a, s.l.e., p. 7. 
[4] Velásquez, Op. Cit., p. 237.
[5] Ibid, p. 237.
[6] Vrerástegui, Op. Cit., p. 12-14.
[7] Ibid, p. 14.
[8] Velásquez, Op. Cit. p. 238.
[9] Ibid, p. 238.